cyborgs y zines

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17.11.07

desescribir

los hemisferios cerebrales brillan y se oscurecen alternadamente. los míos, se han aquietado y tienen un cielo encapotado encima.

es hora de viajar y reposar en una estación recreada como biblioteca y espacio profano. girar, intentar el desequilibrio que conduzca a cierta levedad, en la carencia y la transformación. la ausencia de cierto pilar sobrepasa esa melancolía creadora que alguna vez pensaste te ponía a salvo de tus monstruos. quizás ellos renacen cuando te faltan fuerzas para mirarlos cara a cara. y no hay final, tampoco hubo principio.

16.11.07

de cárceles, catálogos y androides

¿sabes? imposible que lo sepas. mi pregunta es necia, yo soy necia como cualquier ser humano en destellos temporales. no, digamos que ni en eso, soy necia por el efecto de los catálogos de muebles futuristas que colecciono. la verdad es que me vuelven loca, me restriegan las ideas y las revierten, así que prefiero un diseño alucinante a salir en pos de un trámite en una empresa de aspecto imponente donde quién sabe podría encontrar esos muebles para tocarlos y sentarme en ellos. y no, me quedo en casa mirando el catálogo, haciendo té chino, mezclando restos de colonias y perfumes porque se me acabó la fragancia exótica que luc me obsequió hace dos años. luego preparo una ensalada de espárragos y almedras con crema netier. saco el polvo de la mesa y el escritorio, veo la ruma de monografías al lado de la compu, digo ejem y me quedo en posición de marioneta al borde de una caída de agua.

me siento a recordar mi sueño en el que vivía al lado de una cárcel que era idéntica a un solar con ventanales, con piso de madera vieja, balcones antiguos, azulejos colocados por todas partes y un patio siniestro para los presos. de pronto yo era una visitante, luego una presa más, y en fila india esperaba mi sentencia de muerte. vi la cara de t, sonriente, con la secreta satisfacción de verme al borde de la desaparición total. nadie venía a verme y al final, en un salto de lo más natural en los sueños, yo tenía entre mis manos un catálogo de muebles y era feliz. me iban a sentar en una silla eléctrica y yo imaginaba que era un mueble al estilo del enterprise. nada importaba más.

o sí, si importaba, porque el sueño se fracturó y yo ya no estaba atada con correas irrompibles de cuero negro ante la mirada de un jurado compuesto de ancianos vestidos como mandarines, tan ridículos como clowns de otro siglo. ahora yo era una copa diminuta, una copa veneciana y tomaba conciencia de esa identidad de copa fina con pequeñas aplicaciones de platino cuando un androide de mirada cálida me tocaba y me llevaba a sus tersos labios. yo era una copa, la más hermosa que pudieras imaginarte y el androide me contemplaba entre sonidos digitales de música atmosférica, en un inmenso salón flotante donde cada detalle expresaba mil significados como en un haiku releído mil veces al que en cada lectura, le encuentras algo puro y nuevo que antes no habías percibido. yo era una copa diminuta en la mano de un androide y aquello era lo único que importaba.

me pasaría la vida recordando sueños, asumiendo mi identidad de copa diminuta y preciosa, o mirando catálogos de muebles futuristas, comiendo ensaladas de espárragos y almendras, tomando té chino, viajando en globos aerostáticos, componiendo canciones para ser interpretadas en perfomances que tal vez todos olvidarían. me pasaría la vida viajando en trenes supersónicos y en naves espaciales que van a otras galaxias. o no, moriría pronto, ni yo lo sé con seguridad. al fin nadie sabe nada de nada.

glassier

monstruos imaginarios rondando afuera.

la capacidad de desplegarse como un mostruo tierno.

¿acaso has propiciado alguna vez tu monstruosidad sin miedo?

¿qué monstruo te enamora en el imaginario fílmico?

¿alguna vez despreciaste la noción del monstruo?

más allá de los estereotipos, ¿reconociste alguna vez a un monstruo tierno?

cuando era niña, amaba a los monsters, a lily, al anciano vampiro. amaba ese esplendor de sus detalles góticos y esa mezcla naif/humorística dark. la aquiescencia de unos paradigmas de ficción.

la palabra monstruo tenía un efecto distinto al que el poder depredador le había conferido. tú podías ser un monstruo viajando en un globo aerostático y yo otro monstruo en un viaje paralelo, leve y melancólico, tocando objetos de anticuarios, avistando una orquesta de niños arlequines. éramos los monstruos conversando en terrazas bajo la luna mientras la rutina militar sonaba a toque de queda en las calles y nosotros jugábamos con muñecos de plástico y nintendos. afuera se desplomaban chicos llevados a rastras hacia tanquetas blindadas y quedaba sangre en la pista.

en la radio sonaba la voz de the queen y el atardecer era dorado y negro.

13.11.07

noise del extravío (reescrito)



la dureza de un rostro melancólico que mira la calle desde la ventanilla del bus

se colorea de un rojo asombro a solas en la pensada larga por el amor caliz roto

serpentina de la desilusión

afuera los chicos gritan en medio de tumultuosas escenas de kisses y autos estacionados

el lujo de la canción rosa, coquita refinada, taquitos nuevos, ombligos al aire libre, niños bien, canción desafinada de la locura

y el cielo brilla en primavera sin nada hermoso que contar

cuando llega la noche las estrellas están en la frente como lunares

y hay tanto ruido de roces, cópulas, baterías en los conciertos e impureza en los ojos

deshilachado el amor se parece a un vómito de rabia en plena avenida

la ciudad rueda sobre sí misma como los chicos que gritan riendo en medio del caos

nadie viene a alabar tu rosa, tutelar el sueño, arrastrando la tormenta,

la destrucción de la música arrasa con toda belleza

llévate tus cuadernos garabateados, los ángeles nunca asomaron por tu ventana

y no lo lamentas, no hay qué revelar ni qué descubrir

se oye el aleteo de un pájaro herido

o el sonido de la nostalgia tomando tu cuerpo, tomándote a ti

10.11.07

noise del extravío




la dureza de un rostro melancólico que mira la calle desde la ventanilla del bus

afuera los chicos gritan en medio de tumultuosas escenas de kisses y autos estacionados

el lujo de la canción rosa, coquita refinada, taquitos nuevos, ombligos al aire libre, niños bien

no importa lo que pienses, tu tarjeta de crédito está a buen resguardo y el cielo brilla

en noviembre las estrellas están en la frente como lunares

y hay tanto ruido de roces, cópulas, baterías en los conciertos e impureza en los ojos

deshilachado el amor se parece a un vómito de rabia en plena avenida

la ciudad rueda sobre sí misma como los chicos que gritan riendo en medio del caos

ni digas



ya te conté lo de la tristeza exhibida como recurso último del desamparo. me interesa que comprendas que la vulnerabilidad voceada a los cuatro vientos tiene un efecto rápido en la acuosa respuesta del que compasivamente responde y te envía palabras de aliento. esas llamadas de auxilio se tornan patéticas oraciones urbanas, antimantras, decadencia, surfismo de la palabra quebrada.


no sé qué mas decirte. quisiera escribirte algo grato, amable, tierno. lo único que sé es que a tu juventud nadie la va a manchar más de lo que ya está, ni con mil saludos de extraños que te imaginan apetecible, alguien con quien tener un memorable polvo en una de estas noches de primavera.

bufonadas



hey, gritan ¡tío! en el combi y el anciano baja a rastras en el quinto paradero de la calle las acacias. a nadie le importa que se golpee la rodilla. es un viejo pobre se nota y las muchachas bonitas ríen, las mismas a las que x, el poeta de las revistas universitarias, les dedica loas en artículos kitschs. tú usas el pelo recogido y lentes oscuros, eres flaca y distante. nadie te dedica poemas y el anciano es tu abuelo, con el síndrome de alheizmer y la mirada de un monarca desterrado.


en algún lugar, un pelele piensa en ti y escribe torpemente que te quiere. no es el cobrador del combi. no, es otro pelele.

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Rain
o Virginia M.T, escribe entre lo llamado "real" y lo que salta en varias dimensiones, por efecto del bólido tiempo y los marcapasos beligerantes, graciosos o en fin, extraños. Y basta, no más explicaciones. Cyborgs y zines en el aire. (Ojalá también fuera un programa radiofónico). La destrucción virtual pasa también por la escritura. Y por la música. Piénsalo.
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¡pasado futuro!


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